Tal vez, uno de los mayores promotores de un aumento del porcentaje de rebote sea la espera del usuario al entrar en una web. Es desesperante ver como una web tarda una eternidad en cargar, o carga a medias. Por eso, el primer paso hacia una buena web, es tener un acceso y una descarga rápida de los elementos que posee la página.
Ahora es cuando aparecen dos términos relacionados con lo anterior, comprimir y optimizar. Comprimir para que los archivos tarden lo menos posible en descargarse del servidor y optimizar para que la lectura de los componentes sea rápida y provoque una gran satisfacción en el visitante.Existen muchas herramientas en internet para comprimir y optimizar código. Algunas mejores y algunas devastadoras, que dejan nuestro código con peso pluma, pero sin respetar codificaciones o estándares. Por eso hay que tener cuidado y saber que se está haciendo.
Sepas o no algo de programación web, sobre todo Javascript y CSS, algunas de las siguientes herramientas te pueden echar una mano para mejorar y acelerar la carga de tu web:
- ZBugs: Fácil de usar, introducimos la URL de nuestra web, esperamos unos segundos y nos dará una rápida respuesta en forma de archivos de Javascript y hojas de estilo de CSS comprimidos y optimizados.
- CleanCSS: No tan simple en el uso, pero no requiere gran cualificación. Copiamos nuestro código de CSS, o introducimos la URL donde la stylesheet se encuentra, procesamos dicho archivo y tendremos un código limpio de CSS.
- ProCSSor: Otra herramienta destinada a las hojas de estilo de CSS, más completa, pues nos da la opción de copiar el código, subir el archivo indicado e incluso de introducir la URL de la web para que el mismo se ocupe de tratarlo.
- Packer: Herramienta destinada a la parte de código Javascript. Copiamos todo el código de JS que queremos optimizar, le dejamos hacer su trabajo y tendremos un código Javascript menos pesado para nuestra web.
Aunque todas estas herramientas online están testadas personalmente y por cientos de usuarios, nunca viene de más revisar el código resultante de la trasformación, pues nunca se sabe donde pueden cometer errores que más tarde pueden dificultar la accesibilidad de nuestra web.
Una manera de validar que los códigos transformados son coherentes y no incumplen ninguna de las normas y estándares, es comprobarlo con el servicio de validación de CSS de W3C, que nos encontrará fallos y errores que tendremos que comprobar para la correcta indexabilidad y funcionalidad de la web.

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