Hoy, se estrena en España, un nuevo sistema operativo, el Windows Phone 7. Otro nuevo terminal que llega para entrar en una lucha en la que ya existen tres grandes rivales, Android de Google, iOS de Apple y Symbian de Nokia, incluso cuatro si tenemos en cuenta RIM de Blackerry.
Windows Phone 7 llega de la mano del LG Optimus 7 con Movistar, como el primer smartphone con el que poder hacer el testeo inicial del nuevo sistema operativo. Parece, según las primeras impresiones, que ha cambiado y se ha querido distanciar del, ya añejo, Windows Mobile. Y eso, no puede ser más que una gran señal.
Altamente personalizable es su pantalla de inicio, con la que podremos configurar los widgets, colores o bloques que nosotros decidamos. Microsoft también ha decidido mantener un mínimo entre las características de los smartphones que porte su sistema, poniendo un procesador de 1GHz de potencia, una ramillete de conectividades mínimas, como WiFi tipo n, receptor GPS y Bluetooth.
También ha querido incorporar contenidos multimedia de alta calidad, como es su tienda de aplicaciones virtual, Market Place, al estilo Android Market, o AppStore. Pero lo verdaderamente importante será ver que tipo de aplicaciones se permiten, los precios y la utilidad que se le puede dar.
Pero ahora viene lo malo, primero que Microsoft no es que tenga una historia muy atractiva como para fiarnos de ellos, pero es algo que puede cambiar. Pero la segunda de las cuestiones de la parte negativa, es las restricciones que ha impuesto sobre los smartphones que quieran llevar su SO. La primera, la no inclusión de una ranura para tarjetas de memoria y la segunda, la necesidad de plantar un procesador de 1 GHz entre todos sus terminales, eso significa que con menos potencia, no carga, y también implica, mayor precio de los terminales.
Aún así, WP 7 parece que no va decepcionar, así pues, otro sistema móvil a tener en cuenta, veremos ahora que tal lo hará el nuevo Symbian.

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